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Salabre

Ejemplo de saluda de un libro de fiestas

La primavera: la estación de las alergias… y los saludas

Cuando llega la primavera todos los informativos anuncian que “los expertos advierten de que esta primavera va a ser muy dura para las personas que padecen una alergia”. Pero hay una cosa aún más dura que las alergias y que también llega con la primavera: los saludas. Se trata de las comunicaciones de cortesía que elaboran las autoridades institucionales o de empresa para invitar, agradecer o felicitar a otras autoridades, personalidades… Suelen ser muy formales y, por tanto, dejan poco margen a la imaginación.

A pesar de que en origen su formato era el de invitaciones, aunque mucho más estrictas en el lenguaje y la forma, ahora también suelen insertarse en los libros y programas de fiestas. Llega la primavera, florecen los campos, el polen recorre el mundo, los alérgicos salvamos a las empresas de celulosa, los pueblos celebran fiestas populares -fundamental- y, de repente, llega esa temida llamada de teléfono -que suele ser desde Alcaldía- y que informa de que hay que redactar cinco saludas. ¿Cuántos? Cinco ¡Cinco! Sí, cinco. ¿Para cuándo? Para ayer. Muy bien.

Además, el escritor de saludas suele padecer trastornos de personalidad porque puede llegar a duplicarla o incluso triplicarla, según el caso, y escribir como si fuese el alcalde, también el concejal de Fiestas y, por qué no, la concejala de Cultura. ¿Uno para cada uno? Sí ¿Pero para actos distintos? No. Para la misma fiesta. Y es entonces cuando empieza el reto de escribir tres veces sobre el mismo evento que además también se celebró el año pasado y, qué casualidad, fui yo también quien redactó los saludas. Por eso, cuando llega la primavera siempre me hago dos preguntas. Una: ¿hay realmente alguna diferencia entre las alergias de un año para otro? Y dos: ¿existe alguna persona que se lea los saludas de los libros de fiestas?

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